RIGI: «Las empresas pedían del 20 al 40%. Les dieron el 100%»
La Argentina está muy bien posicionada en este escenario mundial tan complejo
Cecilia Todesca, economista y ex vicejefa de gabinete, criticó los beneficios que otorga el RIGI por considerarlos excesivos. Sostuvo, por ejemplo, que las empresas inicialmente pedían liquidar entre 20% y 40% de exportaciones, utilidades y dividendos afuera, pero el gobierno decidió darles el 100%. “¿Por qué damos el 100%? Porque el proyecto lo escribieron los privados grandes; se lo dieron al Gobierno y el Gobierno dijo que sí. Y no miró más nada”, aseguró.
Todesca participó en el programa Aguas Arriba, donde compartió panel con Jorge Scian, director Comercial de la empresa TYC S.A.; Matías Baglietto especialista y proveedor de la industria minera, y Jaime Arias, director de Ingeniería, Tecnología y Fabricaciones de la compañía Flargent; bajo la conducción del periodista de EconoJournal, Nicolás Gandini.
El diseño de RIGI, la posibilidad de equilibrar a largo plazo el sector externo a partir de las exportaciones de recursos naturales, y el impacto del atraso cambiario, de la presión impositiva y de las importaciones en los proveedores de Vaca Muerta, fueron algunos temas que debatieron cuatro especialistas. También se abordó el desarrollo de la minería del cobre, la posibilidad de industrializar localmente este insumo y la necesidad de tener una política de desarrollo para la cadena de valor.
“La Argentina está muy bien posicionada en este escenario mundial tan complejo, con aumento de tensiones, y que se relaciona con los recursos naturales estratégicos que tenemos. Pero hay dos velocidades en la economía, y está vinculado con el plan antinflacionario del Gobierno”, afirmó la economista Cecilia Todesca. “La buena noticia es que, justamente debido a sus recursos naturales, la Argentina podría tener un ingreso muy grande de dólares genuinos por exportaciones, lo que de algún modo relaja una parte del estrangulamiento externo que solíamos tener con independencia del gobierno de turno. De acá a 2030, el promedio de las proyecciones de las exportaciones indica un aumento de entre el 70% y el 100%”, completó.
Sin embargo, Todesca advirtió que es necesario adoptar, al mismo tiempo, determinadas políticas públicas: “Estamos en un momento muy especial que podemos aprovechar. Y no debería haber perdedores porque tenemos recursos naturales, si hacemos las cosas bien; es decir, con política industrial, científica y tecnológica”.
-¿Qué acciones debe tomar el Estado, más allá de quien gobierne, ahora que tiene por delante un ‘ramp up’ de proyectos de extracción de petróleo, de gas, cobre?
En cada una de las actividades hay especificidades que atender; es muy difícil pensar que con una sola política le vas a dar a todos los sectores por igual. Pero hay un tema principal que es la infraestructura, en un país que es muy extenso. Necesitás un Estado que se haga de los pesos para financiar esas obras grandes, y aquí hay un tema con la estructura de impuestos y las tarifas, cuya segmentación es muy difícil. Pero no podés reducir la inversión pública a prácticamente cero. Es un disparate. A nosotros también nos faltó plata en ese sector. Luego, también, está el desarrollo de la cadena, en el sentido de no transformar a la Argentina en un enclave de exportación de recursos naturales. No porque eso esté mal, sino porque queremos generar más empleo con mejores salarios. Entonces, sí: infraestructura, política industrial, desarrollo de proveedores. –respondió Todesca.
RIGI: desarrollo asimétrico, empleo y atraso cambiario
El desarrollo de Vaca Muerta convive con un tipo de cambio atrasado, que genera costos en dólares crecientes, y la importación de insumos. ¿Cómo impacta este contexto en la actividad y el empleo de los proveedores medianos y pymes?
“Es complejo el escenario, construirlo no es imposible. El RIGI atrajo muchas inversiones. En este año y medio, los dos proyectos más importantes eran de petróleo y gas, tenían casi el 50% del total”, sostuvo Jorge Scian, director comercial de la empresa metalmecánica TYC S.A, proveedora de compañías en Vaca Muerta. “Nuestra empresa viene creciendo y participando en proyectos. Pero esa no es la realidad de todo el sector”, admitió.
“Si analizamos el RIGI, el 87% de las importaciones que se hicieron (que son US$ 280 millones, son posiciones metalúrgicas. Por otro lado, se registra una caída de 15 puntos en bienes de capital, hay un atraso cambiario y el nivel de empleo va cayendo mes a mes. El combo es bastante malo cuando el nivel de inversión que está atrayendo el RIGI, que es muy importante, no se condice con el nivel de empleo ni tampoco con la participación de pymes locales. El 1,5% está participando, escala al 5% en lo que es indirecto, hay un 15% que quisiera formar parte, y un 80% que no lo hace».
– ¿Son componentes en los que la industria argentina podría estar en condiciones de competir, pero no puede hacerlo por un tipo de cambio atrasado y porque lo impositivo, en el marco de una apertura irrestricta, te juega en contra?
Los fabricantes de bienes de capital ascienden a 400, más menos, en la República Argentina. Separando competitividad de productividad, que es la discusión que siempre damos, hay empresas que tienen un track record de antecedentes, capacidad productiva y ociosidad, porque hoy tenemos un 40% de utilización de capacidad instalada con un 60% que son máquinas apagadas. Con lo cual, el ramp up se puede dar tranquilamente. Tenemos conocimiento y expertise acumulado; la gran mayoría de estas empresas ya son socias de toda la cadena de valor, de YPF, PAE, Total, etc. ¿Entonces por qué no competís? Primero, el valor de la materia prima es mucho más caro en la Argentina, sin sumar la parte impositiva, la falta de infraestructura, las devaluaciones constantes, la inflación y la recesión. Y ahora, el costo de la energía subió, que afecta a los fundidores y después a los bienes de capital. Por lo cual ahí tenés algo que resolver, que es malo para la competitividad por costo. Pero el conocimiento está”. -respondió Scian.
Desde una perspectiva crítica, Jaime Arias, director de Ingeniería, Tecnología y Fabricaciones de Flargent, proveedora de compañías en Vaca Muerta, cuestionó el diseño de RIGI y su impacto en la cadena de valor. “Hay dos velocidades, pero no una rápida y otra lenta. Son velocidades en direcciones opuestas –afirmó-. El RIGI, si bien es un elemento que promueve inversiones, tiene una proyección de creación de empleo de 95.000 puestos de trabajo, de los cuales ya perdimos 340.000. Y si no hay política industrial, si no hay industria, los servicios son de mala calidad”.
Arias añadió que “los proyectos que cuentan con aprobación del RIGI tienen un beneficio fiscal; pero nosotros, si tenemos que importar para fabricar un equipo, como sucede con la chapa desde Brasil, debemos pagar impuestos. Entonces hay asimetría”.
Beneficios con problemas de diseño
Una visión similar aportó Todesca. “El RIGI y el Súper RIGI tienen varios problemas de diseño”, afirmó. “El Gobierno cometió el error de no escuchar las críticas que le hacen, incluso, quienes están interesados en este régimen. En primer lugar, porque podés darle semejante cantidad de beneficios fiscales y cambiarios a algunos proyectos, pero no a sus proveedores. Estás generando un desenganche de entrada que, además, es muy injusto”, consideró.
Y agregó que los beneficiarios del RIGI “están explotando recursos naturales, no renovables en su mayoría, de todos los argentinos y las argentinas. Y tienen garantizada una tasa de ganancia, que es la renta de estos recursos. Entonces no necesitaban eso. ¿Qué era lo que sí pedían? Entre el 20% y el 40% de la liquidación de exportaciones, utilidades y dividendos afuera. ¿Por qué esa parte de las exportaciones no liquidarlas? Porque si había algún cambio regulatorio en el mercado de cambios, ellos podían tener cierta liquidez para administrar sus pagos. ¿Por qué damos el 100%? Porque el proyecto lo escribieron los privados grandes; se lo dieron al Gobierno y el Gobierno dijo que sí. Y no miró más nada”.
La ex funcionaria agregó: “Estamos frente a una oportunidad histórica: tenemos energía y minería, que son, básicamente por el tamaño de proyectos, los que te pueden cambiar la balanza de pagos por el lado de los bienes. Íbamos a poder estar un poquito más desahogados en el lado externo. Pero en el caso del RIGI, en el cuarto año ya no liquidan exportaciones, y con el Súper RIGI no lo harían en el tercero”, cuestionó. “No te podés dar ese lujo. Y no es algo que necesitaban. El tema de energía y minería, con el cambio de paradigma productivo, hoy es realmente estratégico. Las inversiones iban a venir. Y van a seguir viniendo. No hace falta dar de más”.
Según Todesca, además, “quitar todos los derechos de exportación también es un error. Porque para quedarte con una parte de algunas cosas y generar cadena interna, podés usar el derecho de exportación. Lo utiliza en Chile, por ejemplo, la empresa estatal Codelco”.
En este punto, Scian consideró que el RIGI y el Súper RIGI “de por sí, no es una política; no tenés herramientas, programas, desarrollo de proveedores, financiamiento. Lo que se pactó es un régimen de incentivos a las inversiones con un porcentaje de compra local que fue favorecido por el precio internacional del barril de crudo por la guerra en Medio Oriente. Eso aceleró las inversiones. Se incrementan las exportaciones del país y el recurso en sí, pero eso no agrega valor local, no genera empleo ni un entramado fuerte”, explicó.
Aunque agregó que ese panorama puede cambiar a través del nearshoring y el farshoring. “Se necesita desarrollar porque cada vez es más caro traer las cosas de afuera, con el riesgo y los tiempos, y también hay una ventana de oportunidad. La inversión hay que hacerla ahora, en el corto plazo. Entendemos, y esperamos, que una vez que se realice la inversión en infraestructura, gasoductos y poliductos, podrá haber una mayor inserción de proveedores locales.”
Minería: la hora del cobre
En un contexto donde la Argentina tiene varios proyectos que transitan distintas fases de desarrollo, la explotación del cobre y la inserción de los proveedores en la industria minera en general fue otro eje que se abordó en el debate.
“Durante muchos años, la Argentina no priorizó la inversión en minería; con leyes que se incumplieron, tenemos un track récord bastante flojo con el sector –expresó Matías Baglietto, especialista y proveedor de esa industria-. De hecho, tuvimos 20 años sin inversiones importantes industriales; solo venían aquellas que tenían el costo de oportunidad: litio, oro y plata. En cambio, se cerraron minas de cobre. Hoy, con el RIGI, las inversiones, están comenzando a llegar, son procesos largos. Si logramos las inversiones, ese objetivo está cumplido. Tenerlas es importante.”
En el caso del cobre es también positivo. “Es positivo para la balanza comercial, porque el país llega a importar US$ 500 millones de cobre dependiendo del año, y para las propias fábricas, porque es un insumo que usamos –indicó-. Hay unas 10 fábricas de cable, y el 60% de este producto es cobre.”
El especialista añadió que, de acuerdo con un informe del CEP XXI, “el 50% del gasto de una minera, de lo que exporta, son proveedores”. Y el 25% son industriales. Se trata de un actor “que no está localizado tan cerca de la mina y es el más importante a desarrollar; porque el proveedor del primer anillo, el más próximo a la mina, siempre es necesario y es de la zona. En ese sentido, la actividad va crecer y, sabemos, demanda y consume bienes y servicios de proveedores locales”.
Sin embargo, Baglietto advirtió que es preciso trabajar en ese aspecto mediante una política de desarrollo de proveedores. “El RIGI establece un piso muy bajo, del 20%, de contratación local. Esa cifra va a ser superada ampliamente en todos los proyectos. Por debajo del 60% se va completar con proveedores locales. La discusión, entonces, se coloca entre el 60% y el 80%; es decir, de cuánto nos podemos meter en esa franja, porque también está la competencia extranjera, que es buena y es barata”. Al respecto, admitió que la política de proveedores “se está dando desde las cámaras y las provincias, planteando cómo hacer para que el proveedor sea local, de la provincia, de la Argentina. Es una discusión que hay que dar para adelante”.
–¿Creés que vale la pena pensar esquemas de industrialización para el cobre?
Tenemos que pensar la matriz industrial argentina: nosotros ya industrializamos cobre. Pero es cobre chileno o brasilero. Es decir, tenemos el proceso productivo para fabricar cables, pero no el insumo. Entonces, ahí sí va a haber algo de punta a punta, si producimos cobre y lo refinamos. Esto, a diferencia de lo que sucede con la producción de baterías, que hoy está prácticamente en China. Hay que ser inteligente y aprovecharlo en los sectores donde ya tenemos algo de experiencia y la capacidad instalada”, respondió Baglietto.
Vicuña, Agua Rica y Los Azules
El especialista repasó el estado de algunos proyectos de cobre, y se mostró confiado de que las explotaciones de Vicuña, Alumbrera y Agua Rica se puedan implementar.
En el caso de Vicuña, “han conseguido al inversor financiero, que es BHP, la minera más grande del mundo. Hay muchos problemas de infraestructura, ya que es complicado un proyecto de cobre en la Cordillera, pero creo que Vicuña está dando todos los pasos para que salga. Es una construcción que dura 5 o 6 años, y la producción arranca en 2031 o 2032. Es un proceso largo”.
En cuanto a Alumbrera y Agua Rica, “también van a salir”, afirmó. “Alumbrera es un histórico proyecto que ha funcionado siempre, tiene la planta construida. Puede llegar a salir y encadenar con Agua Rica”. En cambio, Baglietto sostuvo que el proyecto Taca-Taca todavía se encuentra en una etapa anterior, “le faltan bastantes estudios”.
El especialista también se refirió a dos proyectos en la provincia de San Juan: El Pachón y Los Azules. El primero tiene 50 años y exporta US$ 5.000 millones por año. El segundo “es un proyecto nuevo, orientado a producir cátodos de cobre (no concentrado). Creo que le hace falta incorporar otro socio para potenciarlo”.
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