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El vestuario del Atlético de Madrid se ha convertido en un auténtico polvorín tras los recientes acontecimientos vividos en el Metropolitano durante el empate frente al Villarreal. A pesar del respaldo público que el cuerpo técnico y el plantel intentan proyectar hacia los medios, la realidad puertas adentro dista mucho de ser cordial. El malestar evidente de Julián Álvarez y su postura tras el pitazo final, evitando a la hinchada por recomendación de la propia cúpula directiva para esquivar los insultos, no hicieron más que encender las alarmas entre sus compañeros.

La filtración de los testimonios que describen la atmósfera interna confirma que la paciencia del plantel rojiblanco ha llegado a su límite. Aunque no existe una conspiración explícita para darle la espalda al delantero argentino, la incomodidad por su constante lenguaje corporal de descontento es palmaria. Los futbolistas entienden que el ambiente hostil enfocado en la figura del delantero distrae a los hinchas, enrarece el estadio durante los partidos como local y termina perjudicando el rendimiento colectivo del equipo en la cancha.

Esta espiral de tensión ha llevado a la directiva del club madrileño a evaluar escenarios que antes resultaban impensables. Si bien la posibilidad de negociar con un rival directo como el Barcelona está categóricamente descartada, los despachos del Atlético ya no le cierran la puerta a una transferencia hacia el fútbol internacional. La condición para que el atacante campeón del mundo arme sus valijas pasa exclusivamente por la llegada de una propuesta económica contundente que compense la inversión realizada por la entidad.

 

Julián Álvarez fue silbado en el último partido de Atlético de Madrid.

Es en este contexto de quiebre donde emerge la figura del Arsenal como la única vía de escape con el músculo financiero necesario para destrabar el culebrón. Sin embargo, el traspaso está lejos de concretarse de forma automática. Aunque en Madrid ven con buenos ojos una venta al extranjero para apagar el incendio mediático y deportivo, la operación queda condicionada a que la entidad londinense decida dar el paso definitivo e ir a la carga con una cifra que satisfaga las pretensiones colchoneras.

El dilema fiscal que tiene Arsenal con Julián Álvarez

A pesar del interés deportivo que genera el atacante argentino, los Gunners enfrentan un serio obstáculo financiero y fiscal que dificulta la concreción del fichaje. Históricamente, los clubes de la Premier League priorizan las transacciones dentro del mercado interno debido a la normativa tributaria británica. 

Operaciones entre entidades locales permiten la deducción íntegra del 20% del IVA y facilitan esquemas de amortización bajo el impuesto de sociedades (Corporation Tax), sumado a exenciones por reinversión de activos (Roll-over relief). Comprar en el extranjero implica perder estas ventajas impositivas inmediatas, lo que encarece de manera sustancial cualquier operación internacional.

Esta realidad contable explica por qué la directiva del Arsenal ha volcado la mayor parte de su presupuesto reciente en futbolistas provenientes del propio campeonato inglés. Sumar a la "Araña" exigiría un desembolso piso de 150 millones de euros, una cifra que rompería todos los récords de la entidad en el mercado español, donde su gasto máximo histórico fue sensiblemente menor. 

Sin el beneficio fiscal que otorgan los traspasos domésticos, el esfuerzo económico requerido convierte la llegada de Julián Álvarez a Londres en un desafío contable casi inasumible para la dirigencia inglesa.